lunes, 30 de agosto de 2010

EL CONTROL SOBRE LOS DEMÁS

El control sobre los otros es una manera en que generalmente las personas lo hacen para sentirse más importantes, imponiéndose sobre los demás y dando por un hecho que serán más respetados por lo que se sienten superiores. Es este sentimiento de poder el que genera las ganas de mantener a las personas bajo sus órdenes. Saber que se tiene autoridad para exigir que algo se haga o no representa una manera de sobresalir dónde el mayor líder es el que subsiste y se considerará exitoso.


Es entonces un reflejo de lo que en el fondo se quiere alcanzar, una manipulación total, donde los demás no llegarán a ser más que objetos utilizados a nuestro antojo.

Esta actitud, denota el poder y liderazgo para manipular como títeres a los demás subordinados a nuestras órdenes, sin embargo, podríamos decir que no es más que una inseguridad. Sí, suena contradictorio, pero la verdad es que detrás de esa máscara de poder y fuerza lo que hay es un ser totalmente inseguro que por miedo a no poder sobresalir por sus propios medios, lo hace a través de una manipulación total donde no tendrá competencia y el camino le será más fácil. Imponiendo la fuerza para evitar una rebelión en su contra y asegurarse un poder absoluto para mantener todo bajo control, así es como el ser humano busca mantenerse.

Esa inseguridad comienza desde el momento en que ni siquiera la persona tiene el control de sí misma, por lo que se refugia controlando a los demás. ¿Cómo pretende ser capaz de controlar al otro si ni siquiera sabe hacerlo en su propia vida? Cada uno debe de examinarse y ver en su interior sobre el orden de su vida y de cómo se siente para poder transferirlo a los demás.

Si vemos el control como algo superficial, el único “favorecido” sería ese “líder” quien no piensa más allá de sus intereses. Es por lo mencionado anteriormente dónde me pregunto, ¿es realmente aquel que controla a los otros un valiente o un cobarde?, juzguen ustedes.

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